jueves, 18 de junio de 2009

Palabras en la Orilla Poema nº 11


Una voz desata la tempestad
entre mi vagina y mi garganta.
Penetra en mí,
traza nuevos recorridos,
ciñe mi cintura.

A la deriva,
no me queda, ya, lugar para ceder.

Tanteo... busco un refugio,
me aferro a la certeza de esas palmas
que acarician mi penumbra.

Si su cuerpo era una balsa:

¿Cómo no caer en él?

No hay comentarios:

Publicar un comentario