
Una voz desata la tempestad
entre mi vagina y mi garganta.
Penetra en mí,
traza nuevos recorridos,
ciñe mi cintura.
A la deriva,
no me queda, ya, lugar para ceder.
Tanteo... busco un refugio,
me aferro a la certeza de esas palmas
que acarician mi penumbra.
Si su cuerpo era una balsa:
¿Cómo no caer en él?
entre mi vagina y mi garganta.
Penetra en mí,
traza nuevos recorridos,
ciñe mi cintura.
A la deriva,
no me queda, ya, lugar para ceder.
Tanteo... busco un refugio,
me aferro a la certeza de esas palmas
que acarician mi penumbra.
Si su cuerpo era una balsa:
¿Cómo no caer en él?
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