Una vez,amé a un hombre de sol,
pero fui cenizas al fulgor de sus rayos.
Entonces
busqué hombres de luna
y mi amor prendió luces a sus sombras.
pero ellos desaparecieron en la luz
y quedé nuevamente sola.
En la penumbra, busqué huellas,
rastros
sobre la tierra resecada por el tiempo,
hasta reunir este puñado de vidrios rotos
que hiere mis palmas.
¿Qué haré con los añicos?
¿Devolverlos al mar?
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