
Tu mirada, arrogante,
aguarda una respuesta,
pero yo, otra vez mujer de agua,
no la encuentro.
En la penumbra, mis dedos juegan
con la luz de la lámpara encendida
nuevamente.
Mientras tanto,
sólo permanecen
los ecos
de un amor
que no admite ser explicado:
no necesita razones,
nada lo confirma ni niega.
No depende de nosotros.
Brilla en la oscuridad.
Se trata
de un hecho consumado.
aguarda una respuesta,
pero yo, otra vez mujer de agua,
no la encuentro.
En la penumbra, mis dedos juegan
con la luz de la lámpara encendida
nuevamente.
Mientras tanto,
sólo permanecen
los ecos
de un amor
que no admite ser explicado:
no necesita razones,
nada lo confirma ni niega.
No depende de nosotros.
Brilla en la oscuridad.
Se trata
de un hecho consumado.
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